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Cuando reciclar ya no es suficiente

Columna de nuestra embajadora Manuela Zañartu desde Nueva York:

Abajo de cada edificio en NYC hay enormes basureros, cada uno específicamente identificado. Los primeros son para botar la basura, los segundos para botar papeles y cartones, y los terceros para latas, vidrios y plásticos.

Recién llegada a la ciudad y curiosa sobre este sistema, pregunté al conserje de mi edificio si la gente cumplía con botar la basura en forma separada. Él me explicó que en realidad no existían muchas alternativas pues una gran multa se impone a quien no respete esta obligación. Así, partimos con mi marido a comprar 3 recipientes distintos para separar la basura del material reciclable.

En nuestro departamento en Santiago también reciclábamos pues el edificio en que vivíamos nos lo exigía.  Y aunque siempre cumplimos con nuestra obligación, muchas veces comprobamos la inutilidad de la “norma” al ver como las bolsas que tan prolijamente habíamos separado estaban luego mezcladas con aquellas que contenían sólo basura. Me imagino que ello ocurría en parte porque la comuna en la que vivíamos no tiene un lugar para recibir el material reciclado, en parte por nuestra falta de costumbre de llevar estos desechos a los depósitos de material reciclable en otras comunas, y en parte porque, a diferencia de NYC, no existía un servicio Municipal o Estatal que recogiera estos desechos.

Nuestro actual departamento queda en un 4 piso en un edificio sin ascensor. Por lo mismo con mi marido decidimos turnarnos la tarea de bajar las bolsas a los basureros que están abajo. Las había bajado hace un día y entonces me percaté de que los basureros estaban nuevamente llenos. “Te toca bajar las bolsas a ti”, le dije a mi marido, y entonces él me contestó: “no puede ser, ¡fui antes de ayer!”. No sabíamos cómo pero nuestros basureros se estaban llenando hasta el tope todos los días. Y entonces fue que empecé a fijarme en un problema diferente, mayor, y es la enorme cantidad de deshechos que generamos. No sólo estaban llenos los recipientes de basura sino también los que tenían material reciclado.

No tengo conciencia de haber notado esto viviendo en Chile. Tal vez porque estando allá nunca tuve que bajar las escaleras día por medio cargando las bolsas de “basura”.

Comencé desde ese momento a poner más atención a lo que estábamos eliminando, y lamentablemente comprobé que no lográbamos reducir la basura que estamos generando. El resultado de multiplicar esta situación por los casi 8,5 millones de habitantes de la ciudad, genera a menudo el triste escenario de ver las calles saturadas por cerros y cerros de desechos, sean estos material reciclado o simplemente basura.

Sin perjuicio de que las estadísticas varían un poco según la fuente, actualmente un país desarrollado produce aproximadamente 1 kilo de basura al día por persona. En un país en vías de desarrollo este número disminuye a una cifra cercana a los 700 gramos. Ambos números aumentan año a año.

Me parece excelente que existan iniciativas que nos impulsen, o incluso obliguen a reciclar. Me parece necesario también que la cultura del reciclaje se expanda y abarque absolutamente todos los productos que puedan ser reciclados. Me parece fundamental también que entendamos que a veces hace falta sólo un pequeño esfuerzo para transformar la basura en reciclado. Sin embargo, después de un año observando lo que elimina un país desarrollado, me parece que lo urgente es poner la atención en la reducción de basura en su totalidad.

Creo que esto nos llevará un buen tiempo pues nos hemos acostumbrado a este sistema, uno en el cual los productos se venden en cajas que rápidamente eliminamos, donde las compras son trasladadas en bolsas plásticas que sólo a veces guardamos, donde la seguridad de los productos requiere de plumavit o plástico que amortigüe sólo por un momento los productos que hemos comprado, o simplemente ya que por comodidad o estética elegimos productos individuales que desechamos en sólo un rato.

Si no hubiera tenido la oportunidad de ver en forma gráfica las calles repletas con toda la basura generada, tal vez nunca le habría puesto atención a este tema. Sin embargo, y después de haberlo visto a diario durante un año, me he convencido que es un tema en el que no nos podemos demorar.